Y en verano ¿puedo comer saludable?

Què puc menjar a l’estiu?

Y en verano ¿puedo comer saludable?

¿Qué puedo comer en verano?

El curso termina, se acercan las vacaciones y nos apetece relajarnos también con la compra de determinados alimentos y las tareas en la cocina.

No pasa nada si hacemos un descanso y aprovechamos las vacaciones para cambiar el ritmo, probar cosas nuevas y dejarnos seducir por algún alimento no del todo saludable. Si nuestros hábitos están bien arraigados y el cuerpo acostumbrado a comer de una manera saludable, pasados ​​unos días de comidas diferentes a las habituales, sabremos distinguir qué novedades podemos incorporar y qué nos conviene soltar porque no nos sienta bien. Lo sabremos porque el cuerpo nos habla a través de sensaciones de pesadez, flatulencias, reflujos, estreñimiento, baja energía o más nerviosismo de lo que es habitual, por poner sólo algunos ejemplos.

En general y con todas las diferencias que experimentamos entre personas, en verano queremos comidas ligeras y refrescantes.

Las ensaladas son una buena opción pero no para todos ni a todas horas. Nos atrae la fruta fresca, los licuados y los helados, aunque, por más saludables que los preparemos, corremos el riesgo de abusar de ellos y quedarnos energéticamente demasiado abiertos y preparados para sufrir un buen resfriado con las primeras bajadas de temperatura.

Recomendamos el uso de colores, texturas y sabores que tienden a enfriar el cuerpo y aportan este componente sensorial diferente y atractivo que vamos buscando. Lo podemos conseguir con especias, aderezos y toppings diversos.

Verdura y fruta de la estación

De la misma manera que durante el año y a pesar del calor, recomendamos comer verduras de la estación y de proximidad. Contienen mucha agua, vitaminas y fibra que tienen el efecto de enfriar y dispersar el calor interior. Calabacín, judía verde, lechuga, pepino, rábanos y alguna zanahoria que conservamos de la primavera nos nutrirán adecuadamente en cocciones apropiadas para el verano tipo macerados, prensados, salteados cortos, escaldados o ensaladas.

No nos olvidemos de la proteína que debería ser del tipo vegetal en una parte importante ni tampoco de los cereales integrales tipo quinoa, avena o arroz de grano largo para disponer de energía estable y duradera y disfrutar así a fondo de la época estival.

¡Y no nos olvidemos de los minerales!

Con el calor y el sudor perdemos cantidades importantes de minerales y por tanto no deberíamos olvidar la ingesta de minerales para mantenernos arraigados, con huesos fuertes y un sistema nervioso estable. Un buen aporte son las semillas que nos ofrecen también la ingesta de grasas de calidad y este toque crujiente a las comidas. Pequeñas cantidades de algas del mar como la dulse, el alga nori o wakame nos ayudarán a no desmineralizarnos con los excesos del verano.

¡Feliz y creativo verano!

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